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Un plan de reestructuración es un acuerdo con los acreedores para modificar las condiciones de la deuda, y en su caso la estructura de la empresa, con el fin de evitar el concurso y asegurar la continuidad. Es la herramienta pensada para actuar pronto.
Cuándo tiene sentido
Cuando la empresa es viable, es decir, su actividad genera o puede generar recursos, pero no puede atender la deuda tal como está pactada. Puede plantearse en situación de probabilidad de insolvencia, de insolvencia inminente o de insolvencia actual.
Cómo funciona
- Comunicación de negociaciones. La empresa puede comunicar al juzgado que ha iniciado negociaciones. Durante un plazo, en principio de tres meses, se limita el inicio de ejecuciones sobre bienes necesarios para la actividad y queda en suspenso el deber de solicitar el concurso.
- Negociación por clases. Los acreedores se agrupan en clases según la naturaleza de sus créditos y votan el plan.
- Homologación judicial. Con las mayorías exigidas, el juez puede homologar el plan, lo que permite extender sus efectos a acreedores que no lo han aceptado.
Límites que hay que conocer
- Los créditos de Hacienda y Seguridad Social tienen un tratamiento específico y más restringido.
- Los créditos laborales quedan fuera del plan.
- El plan debe apoyarse en un plan de viabilidad creíble. Sin él, difícilmente reunirá apoyos ni superará la homologación.
La empresa que no alcance el umbral de microempresa negocia por esta vía; las microempresas disponen del plan de continuación de su procedimiento especial.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay con el antiguo preconcurso?
La comunicación de apertura de negociaciones es la heredera del llamado «preconcurso». Tras la reforma de 2022 se integra en un sistema más amplio, el de los planes de reestructuración, con clases de acreedores y homologación judicial.