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El concurso de acreedores es el procedimiento judicial previsto para las empresas que no pueden pagar sus deudas con regularidad. Ordena la situación frente a todos los acreedores a la vez y puede terminar en un convenio que permita continuar o en una liquidación ordenada.
Cuándo debe plantearlo una empresa
Cuando la empresa ya no puede cumplir regularmente sus obligaciones (insolvencia actual) o prevé que no podrá hacerlo en los próximos meses (insolvencia inminente). La Ley Concursal impone al deudor el deber de solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que conoció o debió conocer su insolvencia actual.
Ese plazo es importante para el administrador: solicitar tarde es una de las circunstancias que pueden llevar a calificar el concurso como culpable.
Qué supone para la empresa
- Las deudas anteriores se integran en el procedimiento y se pagan según el orden que fija la ley, no según quién presiona más.
- Las ejecuciones y embargos quedan, con carácter general, paralizados, con excepciones que hay que revisar caso por caso.
- La actividad puede continuar. En el concurso voluntario lo habitual es que el administrador conserve la gestión bajo la supervisión de la administración concursal.
- Los contratos de trabajo siguen vigentes; las medidas colectivas se tramitan ante el juez del concurso.
Cuándo puede no ser la vía adecuada
- Si la empresa es viable y el problema es de calendario de pagos, puede encajar mejor un plan de reestructuración o una negociación con los acreedores.
- Si la empresa tiene menos de diez trabajadores y cifras reducidas, el cauce legal es el procedimiento especial para microempresas.
- Si no quedan bienes ni actividad, lo que procede estudiar es un concurso sin masa.
Cómo se prepara
La solicitud exige una memoria de la historia económica de la empresa y de las causas de la insolvencia, un inventario de bienes y derechos, una lista de acreedores y la documentación contable y laboral. La calidad de esa preparación condiciona todo lo que viene después, por eso el primer paso es siempre un estudio de la situación real.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre concurso voluntario y necesario?
Es voluntario cuando lo solicita la propia empresa y necesario cuando lo solicita un acreedor. En el necesario, lo habitual es que el administrador sea sustituido en la gestión por la administración concursal, y aumenta el riesgo en la calificación.
¿El concurso implica siempre el cierre?
No. El concurso puede terminar con un convenio con los acreedores que permita continuar, con la venta de la unidad productiva o con la liquidación. Depende de la viabilidad de la empresa y del momento en que se actúe.